Los riñones realizan una de las funciones de equilibrio más delicadas del cuerpo humano: mantener la concentración adecuada de sodio y potasio en la sangre y otros líquidos. El sodio es un mineral alcalino, mientras que el potasio es ácido. La relación entre estos dos minerales naturales se expresa como el valor de pH (potencial de hidrógeno) y debe mantenerse dentro de un rango extremadamente estrecho. Una de las razones principales es que cada una de las 100 billones de células de nuestro cuerpo necesita un valor de pH específico para poder realizar incluso sus funciones básicas. Esta tarea está encomendada a los riñones. Si el entorno interno de nuestro cuerpo tiende a ser ácido, corremos el riesgo de sufrir acidosis; y dependiendo de nuestra dieta, nos precipitaremos hacia una crisis de toxicidad. Por el contrario, si nuestra sangre y otros líquidos tienden a ser demasiado alcalinos, corremos el riesgo de sufrir alcalosis.
- Andreas Moritz