Entonces todos se alejaron de la casita de troncos. Las contraventanas estaban sobre las ventanas, por lo que la pequeña casa no podía verlas salir. Permanecía allí, dentro de la valla de troncos, detrás de los dos grandes robles que en verano habían servido de tejados verdes para que Mary y Laura jugaran bajo ellos.
- Laura Ingalls Wilder