El enorme lago se extendía plano, liso y blanco hasta el borde del cielo gris. Las huellas de las carretas se perdían en él, tan lejos que no se podía ver adónde iban; terminaban en la nada.
- Laura Ingalls WilderEl enorme lago se extendía plano, liso y blanco hasta el borde del cielo gris. Las huellas de las carretas se perdían en él, tan lejos que no se podía ver adónde iban; terminaban en la nada.
- Laura Ingalls Wilder