A veces tienes que doblarte con la brisa o te rompes.
Cuando un caballo aprenda a comprar martinis, a mí me gustarán los caballos.
Nadie confía en nadie, o por qué le pusieron inclinación a una máquina de pinball...
Necesito tener una razón por la que hago algo. De lo contrario, estoy perdido.
El mundo es tan bueno como tú. Primero tienes que aprender a quererte a ti mismo.
No quiero hablar de tonterías porque no me ayudan.