Si tienes buen oído para el diálogo, no puedes evitar pensar en cómo habla la gente. Te atrae. Y ese interés obsesivo te obliga a desarrollarlo. Casi no puedes evitarlo.
- Robert TowneSi tienes buen oído para el diálogo, no puedes evitar pensar en cómo habla la gente. Te atrae. Y ese interés obsesivo te obliga a desarrollarlo. Casi no puedes evitarlo.
- Robert Towne