Un reloj dio las doce, y el pájaro del seto seguía cantando mientras marchábamos hacia la carretera y seguíamos a nuestros alegres gaiteros de vuelta a casa, al pueblo.
- Patrick MacGillUn reloj dio las doce, y el pájaro del seto seguía cantando mientras marchábamos hacia la carretera y seguíamos a nuestros alegres gaiteros de vuelta a casa, al pueblo.
- Patrick MacGill