Al pasar junto a un pabellón bajo, donde se encontraba confinada una multitud de enfermos mentales indefensos, leí un lema en la pared: «Mientras viva, tendré esperanza». Su absurdo me impactó profundamente. Me habría gustado poner sobre las puertas del manicomio: «Quien entra aquí, deja atrás la esperanza».
- Nellie Bly