Toda la ropa del manicomio la confeccionan los propios pacientes, pero coser no les proporciona ningún tipo de actividad mental. Tras varios meses de confinamiento, los pensamientos sobre el ajetreo del mundo se desvanecen, y lo único que pueden hacer los pobres prisioneros es sentarse a reflexionar sobre su desesperanzado destino.
- Nellie Bly