No tenía ni idea de lo difícil que sería la música de Sondheim. Durante todos los ensayos, no paraba de equivocarme. Había muchísimos cambios de tempo. Nunca conseguía terminar el número de apertura sin cometer ningún error. Un día, me acerqué a Hal Prince y le ofrecí abandonar el espectáculo. Se lo tomó a broma. Me dijo: «No digas tonterías. Para eso hacemos audiciones».
- Mako