Cada vez que caminamos por una playa, algún antiguo impulso nos perturba y nos lleva a despojarnos de zapatos y prendas de vestir o a hurgar entre algas y maderas blanqueadas, como refugiados nostálgicos de una larga guerra.
- Loren EiseleyCada vez que caminamos por una playa, algún antiguo impulso nos perturba y nos lleva a despojarnos de zapatos y prendas de vestir o a hurgar entre algas y maderas blanqueadas, como refugiados nostálgicos de una larga guerra.
- Loren Eiseley