Si tenemos en cuenta las posibilidades que tienen las mujeres de envenenar a sus maridos, resulta sorprendente que no lo hagan con más frecuencia.
- Kin HubbardSi tenemos en cuenta las posibilidades que tienen las mujeres de envenenar a sus maridos, resulta sorprendente que no lo hagan con más frecuencia.
- Kin Hubbard