El rostro de un amante es desconocido, precisamente porque está investido de mucho de uno mismo. Es un misterio que contiene, como todos los misterios, la posibilidad de tormento.
- James A. BaldwinEl rostro de un amante es desconocido, precisamente porque está investido de mucho de uno mismo. Es un misterio que contiene, como todos los misterios, la posibilidad de tormento.
- James A. Baldwin