Se puede afirmar con certeza que el imparable progreso de las ciencias naturales desde la época de Galileo se ha detenido por primera vez ante el estudio de las partes superiores del cerebro, el órgano responsable de las relaciones más complejas del animal con el mundo exterior. Y parece, con razón, que este es un momento crucial para las ciencias naturales; pues el cerebro, en su máxima complejidad —el cerebro humano—, que creó y crea las ciencias naturales, se convierte en el objeto de estudio de esta ciencia.

- Ivan Pavlov