En el perro se observó que dos condiciones producían alteraciones patológicas por interferencia funcional: un choque inusualmente agudo entre los procesos excitatorios e inhibitorios y la influencia de estímulos intensos y extraordinarios. En el ser humano, condiciones similares constituyen las causas habituales de trastornos nerviosos y psíquicos. Diferentes situaciones que producen una excitación extrema, como el dolor intenso o los insultos graves, suelen conducir, cuando las reacciones naturales se inhiben mediante la necesaria contención, a una pérdida profunda y prolongada del equilibrio en la actividad nerviosa y psíquica.

- Ivan Pavlov