Todo hábito y facultad se conserva y se desarrolla mediante sus acciones correspondientes: el hábito de caminar nos hace mejores caminantes, correr con regularidad nos hace mejores corredores. Lo mismo ocurre con los asuntos del alma. Siempre que te enojas, aumentas tu ira; has aumentado un hábito y has echado leña al fuego.

- Epictetus