Una persona sin hogar no tiene hogar. Por no tenerlo, no tiene refugio. Por no tenerlo, es víctima de las inclemencias del tiempo. Las personas sin hogar no se bañan con frecuencia y a menudo se queman con el sol. Están sucias porque no tienen dónde asearse y pueden empezar a oler mal. Son cosas generales y típicas que se notan, pero todas podrían solucionarse rápidamente si recibieran ayuda.
- David Lynch