La elocuencia, en su máxima expresión, deja poco espacio para la razón o la reflexión, sino que se dirige por completo a los deseos y afectos, cautivando a los oyentes dispuestos y subyugando su entendimiento.
- David HumeLa elocuencia, en su máxima expresión, deja poco espacio para la razón o la reflexión, sino que se dirige por completo a los deseos y afectos, cautivando a los oyentes dispuestos y subyugando su entendimiento.
- David Hume