Lo que llamamos nuestro destino es en realidad nuestro carácter, y ese carácter puede cambiar. Saber que somos responsables de nuestras acciones y actitudes no tiene por qué ser desalentador, porque también significa que somos libres de cambiar este destino. No estamos atados al pasado, que ha moldeado nuestros sentimientos, a la raza, la herencia y los antecedentes. Todo esto puede cambiar si tenemos el valor de examinar cómo nos formó. Podemos alterar la química, siempre que tengamos el valor de analizar los elementos.

- Anais Nin