La ciencia ficción se considera poco valorada como rama de la literatura, y quizás merezca este desprecio crítico. Pero si la consideramos como una especie de sociología del futuro, más que como literatura, la ciencia ficción posee un inmenso valor como fuerza estimulante para la creación del hábito de la anticipación. Nuestros hijos deberían estudiar a Arthur C. Clarke, William Tenn, Robert Heinlein, Ray Bradbury y Robert Sheckley, no porque estos escritores puedan hablarles de cohetes y máquinas del tiempo, sino, más importante aún, porque pueden guiar a las mentes jóvenes a través de una exploración imaginativa de la jungla de problemas políticos, sociales, psicológicos y éticos que enfrentarán estos niños como adultos.
- Alvin Toffler