Aquellas cosas con las que nos topamos por primera vez tienen un efecto espiritual inmediato en nosotros. Un niño, para quien cada objeto es nuevo, experimenta el mundo de esta manera: ve la luz, se siente atraído por ella, quiere agarrarla, se quema el dedo en el proceso y, así, aprende a temer y respetar el fuego. - Wassily Kandinsky