El pobre niño era el peón de la casa y siempre se equivocaba. Sin embargo, era el más listo y discreto de todos los hermanos; y si bien hablaba poco, oía y pensaba más. - Charles Perrault
El Príncipe, encantado con estas palabras, y mucho más con la manera en que fueron dichas, no supo mostrar su alegría y gratitud; él le aseguró que la amaba más que a sí mismo. - Charles Perrault
Su madrina simplemente la tocó con su varita y, en ese mismo instante, su ropa se transformó en tela de oro y plata, toda ella adornada con joyas. - Charles Perrault
Érase una vez una reina que tenía un hijo tan feo y deforme que se discutió durante mucho tiempo si tenía forma humana. Un hada que presenció su nacimiento dijo, sin embargo, que sería muy amable a pesar de todo, ya que tendría un sentido común excepcional. - Charles Perrault
Obligó a Cenicienta a sentarse y, poniéndole la zapatilla en su pie, descubrió que se ajustaba muy fácilmente y se ajustaba como si hubiera sido hecha de cera. - Charles Perrault
El hijo del Rey, al enterarse de la llegada de una gran princesa, a quien nadie conocía, corrió a recibirla. La estrechó la mano al descender del carruaje y la condujo al salón donde se encontraba la compañía. - Charles Perrault
El señor Gato llegó por fin a un majestuoso castillo, cuyo dueño era un ogro, el más rico jamás conocido, pues todas las tierras por las que había pasado el rey pertenecían a este castillo. - Charles Perrault
Érase una vez una viuda que tenía dos hijas. La mayor se parecía tanto a ella, tanto en apariencia como en carácter, que quien veía a la hija veía a la madre. - Charles Perrault