Su imaginación concibió y dio vida a mundos; pero nada en esos mundos cobró vida hasta que descubrió su verdadero nombre. El nombre era el aliento de la vida; y, tarde o temprano, invariablemente lo encontraba. - Algernon H. Blackwood
Y si el pensamiento y la emoción pueden persistir de esta manera durante tanto tiempo después de que el cerebro que los generó se haya convertido en polvo, ¡cuán vitalmente importante debe ser controlar su nacimiento en el corazón y protegerlos con la mayor restricción posible! - Algernon H. Blackwood
Por desgracia, son sobre todo las emociones malignas las que pueden dejar sus fotografías en las escenas y objetos circundantes. ¿Y quién ha oído hablar de un lugar embrujado por un acto noble o de bellos y encantadores fantasmas que vuelven a visitar los destellos de la luna? - Algernon H. Blackwood