Criticar a alguien por su raza es manifiestamente irracional y ridículo, pero criticar su religión es un derecho. Es una libertad. La libertad de criticar ideas, cualquier idea, incluso si son creencias sinceras, es una de las libertades fundamentales de la sociedad. Una ley que pretende decir que se pueden criticar y ridiculizar ideas siempre que no sean religiosas es una ley muy peculiar. Todo apunta a promover la idea de que debería existir el derecho a no sentirse ofendido. Pero, en mi opinión, el derecho a ofender es mucho más importante que cualquier derecho a no sentirse ofendido. El derecho a ridiculizar es mucho más importante para la sociedad que cualquier derecho a no ser ridiculizado porque, en mi opinión, uno representa la apertura y el otro representa la opresión.
- Rowan Atkinson