Nadie sufre una crisis nerviosa ni un ataque cardíaco por vender queroseno a la amable gente del campo desde la parte trasera de un camión cisterna en Somerset.
- Roald DahlNadie sufre una crisis nerviosa ni un ataque cardíaco por vender queroseno a la amable gente del campo desde la parte trasera de un camión cisterna en Somerset.
- Roald Dahl