Los teléfonos son una necesidad virtual, no un lujo, y los ingresos recaudados por este impuesto van al fondo general. Pero este impuesto, que antes era temporal, sigue vigente y cuesta a los contribuyentes estadounidenses, a nuestras pequeñas empresas y a nuestras familias casi 6.000 millones de dólares al año.
- Mike Fitzpatrick