Ninguno de nosotros, ya seamos hombres o mujeres, tiene tan buena opinión de su propia conducta como para creer que es apto, si no para dirigir a otros, al menos para gobernarse a sí mismo.
- Mary AstellNinguno de nosotros, ya seamos hombres o mujeres, tiene tan buena opinión de su propia conducta como para creer que es apto, si no para dirigir a otros, al menos para gobernarse a sí mismo.
- Mary Astell