Una calle urbana preparada para recibir a desconocidos y convertir su presencia en un elemento de seguridad, como sucede en los barrios prósperos, debe tener tres características principales: Primero, debe existir una clara delimitación entre el espacio público y el privado. Estos espacios no pueden mezclarse, como suele ocurrir en zonas suburbanas o en complejos de viviendas sociales. Segundo, debe haber vigilancia en la calle, la de quienes podríamos llamar sus propietarios naturales. Los edificios de una calle preparada para recibir a desconocidos y garantizar la seguridad tanto de residentes como de transeúntes deben estar orientados hacia ella. No pueden darle la espalda ni dejarla a oscuras. Y tercero, la acera debe tener peatones de forma continua, tanto para aumentar la vigilancia como para incentivar a los vecinos a que vigilen las aceras. A nadie le gusta sentarse en un portal o mirar por la ventana una calle vacía. Casi nadie lo hace. Un gran número de personas se entretienen, de vez en cuando, observando la actividad callejera.
- Jane Jacobs