Perdí ayer, en algún momento entre el amanecer y el atardecer, dos horas doradas, cada una engastada con sesenta minutos de diamantes. No se ofrece ninguna recompensa porque se han ido para siempre.
- Horace MannPerdí ayer, en algún momento entre el amanecer y el atardecer, dos horas doradas, cada una engastada con sesenta minutos de diamantes. No se ofrece ninguna recompensa porque se han ido para siempre.
- Horace Mann