Pero, como siempre, el señor Rooney se acercaba, te estrechaba la mano y te felicitaba por un buen partido, sin importar cuál fuera la situación.
- Franco HarrisPero, como siempre, el señor Rooney se acercaba, te estrechaba la mano y te felicitaba por un buen partido, sin importar cuál fuera la situación.
- Franco Harris