Cuando las instituciones monetarias gobiernan el mundo, es quizás inevitable que los intereses del dinero prevalezcan sobre los intereses de las personas. Lo que estamos viviendo podría describirse mejor como un caso de colonización de la vida por parte del dinero. Aceptar esta absurda distorsión de las instituciones y el propósito humanos debería considerarse nada menos que un acto de locura colectiva y suicida.
- David Korten