En Esparta no hay filósofos. Esto se debe a que el trabajo de un filósofo es comprender mejor las cosas, lo cual es una forma de cambio, por lo que no lo quieren. Otra diferencia: no honran a los poetas vivos, solo a los muertos. ¿Por qué? Porque los poetas muertos no escriben nada nuevo, pero los vivos sí. Una tercera diferencia: su sistema educativo es increíblemente duro; el nuestro es famoso por su laxitud. ¿Por qué? Porque no quieren que sus hijos se atrevan a cuestionar nada, para que nunca piensen en cambiar nada.
- David Deutsch