Los hombres no eran realmente el enemigo: eran víctimas compañeras que sufrían una mística masculina anticuada que los hacía sentir innecesariamente inadecuados cuando no había osos para matar.
- Betty FriedanLos hombres no eran realmente el enemigo: eran víctimas compañeras que sufrían una mística masculina anticuada que los hacía sentir innecesariamente inadecuados cuando no había osos para matar.
- Betty Friedan