Una vez, cuando un primer ministro británico estornudaba, hombres que estaban al otro lado del mundo se sonaban la nariz. Ahora, cuando un Primer Ministro británico estornuda, nadie más dirá siquiera "Dios te bendiga".
- Bernard LevinUna vez, cuando un primer ministro británico estornudaba, hombres que estaban al otro lado del mundo se sonaban la nariz. Ahora, cuando un Primer Ministro británico estornuda, nadie más dirá siquiera "Dios te bendiga".
- Bernard Levin