La preocupación: un dios invisible pero omnipotente. Roba el rubor de las mejillas y la ligereza del pulso; quita el apetito y encanece el cabello.
- Benjamin DisraeliLa preocupación: un dios invisible pero omnipotente. Roba el rubor de las mejillas y la ligereza del pulso; quita el apetito y encanece el cabello.
- Benjamin Disraeli