Si no se controla, el hambre y la sed de Dios pueden convertirse en un obstáculo que aísle al alma de lo que desea. Si un hombre quiere recorrer grandes distancias por el camino místico, debe aprender a desear a Dios intensamente, pero en quietud, pasivamente, pero con todo su corazón, mente y fuerza.
- Aldous Huxley