Y la mujer que podía ganarse el respeto del hombre era a menudo la mujer que podía derribarlo con sus puños desnudos y sentarse sobre él hasta que él gritara pidiendo ayuda.
- Agnes SmedleyY la mujer que podía ganarse el respeto del hombre era a menudo la mujer que podía derribarlo con sus puños desnudos y sentarse sobre él hasta que él gritara pidiendo ayuda.
- Agnes Smedley