El hombre cuya vida transcurre realizando unas pocas operaciones sencillas, cuyos efectos son quizá siempre los mismos, o casi los mismos, no tiene ocasión de emplear su intelecto ni su ingenio para hallar soluciones a dificultades que nunca se presentan. Por consiguiente, pierde naturalmente la costumbre de tal esfuerzo y, por lo general, se vuelve tan estúpido e ignorante como puede llegar a ser un ser humano. - Adam Smith
Todo para nosotros y nada para los demás: ésta parece haber sido, en todas las épocas del mundo, la vil máxima de los amos de la humanidad. - Adam Smith
No es muy ilógico que los ricos contribuyan al gasto público no sólo en proporción a sus ingresos, sino en algo más que esa proporción. - Adam Smith
Ninguna sociedad puede considerarse próspera y feliz si la gran mayoría de sus miembros son pobres y miserables. - Adam Smith
Por muy egoísta que se pueda suponer que sea el hombre, es evidente que existen algunos principios en su naturaleza que lo interesan en la fortuna de los demás y hacen que su felicidad le resulte necesaria, aunque no obtenga nada de ella salvo el placer de verla. - Adam Smith
Donde hay grandes riquezas, hay gran desigualdad. Por cada hombre muy rico, debe haber al menos quinientos pobres, y la opulencia de unos pocos supone la indigencia de muchos. La riqueza de los ricos provoca la indignación de los pobres, quienes a menudo, impulsados tanto por la necesidad como por la envidia, invaden sus posesiones. - Adam Smith